Jóvenes futbolistas: esperanza y alegría en medio de la tormenta

Foto de: taringa.net

Itzel Coca Ríos

itzel@impetumexico.org

El país en general no está para sonreírse: fenómenos naturales han traído desastres sociales; un mexicano ejecutado contra la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; defensores de derechos humanos amenazados de muerte y un largo y penoso, doloroso, etcétera. Sin embargo, gran parte de la población mexicana tuvo motivos para reír, cantar, alegrarse y llenarse de esperanza el pasado domingo: la selección varonil mexicana sub 17 de futbol se convirtió en campeona del mundo.

Es la segunda vez que México puede presumir un campeonato mundial en futbol, la anterior en la misma categoría hace seis años; en esta ocasión la hazaña se logro en “casa” y con un paso invicto, algo sin precedentes para esta nación urgida de buenas noticias. Los jóvenes protagonistas de tal proeza nacieron en medio de la más aguda crisis económica y social que el país haya tenido en tiempos recientes: 1995. Viven en el país de los “ninis” y de la violencia generalizada, la militarización y la educación de mala calidad, pero se dedicaron a jugar futbol y lograron uno de los sueños de casi todo niño que descubre que pegarle a un balón puede traer tantas alegrías.

Carlos Fierro, Jorge Espericueta y Julio Gómez, además, fueron reconocidos con los Balones de Bronce, Plata y Oro respectivamente por anotar los mejores goles del mundial. El equipo completo ha sido llamado de “los nuevos niños héroes”. Miles de personas atiborraron el Estadio Azteca para verlos ganar y otros más celebraron durante horas en el emblemático Ángel de la Independencia; el lunes, los muchachos recorrieron Paseo de la Reforma y fueron recibidos en Los Pinos. Son tratados como héroes nacionales, o lo más parecido que tenemos.

Cierto que su gesta no logrará transformar el país social, económica, política o culturalmente; muchos desprecian la atención que se les pone cuando el país se hunde y suben el precio de las gasolinas. No obstante, éste es un buen resultado para México, aunque se limite al ámbito de las selecciones de futbol varonil -que ni siquiera al ámbito de todo el deporte o todo el futbol podríamos ensancharlo- y fue realizado por jóvenes y eso es un triunfo que celebrar.

Felicidades campeones, sigan inspirándonos y trayendo alegrías a este país de desesperanza y dolor.