[Reportaje] ¿Una generación distinta?

Fotos: cnnexpansion.com; olx.com.mx

Jorge Luis Cortina jorge.luis@impetumexico.org

La situación económica planteada por la modernidad genera percepciones negativas con respecto a las aspiraciones de los jóvenes en todo el mundo. Tan sólo en nuestro país, la perspectiva de conseguir un empleo bien remunerado y con las prestaciones indispensables resulta cada vez más un ideal utópico.

De acuerdo con instituciones como la Organización para el Cooperación y el Desarrollo (OCDE), el desempleo juvenil en México duplica la tasa de paro general de la población. Si el 5.6 por ciento de los desempleados reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) corresponde a la totalidad de la sociedad mexicana, el organismo internacional señala que, sólo en los jóvenes, el mismo rubro alcanza el 12.3 por ciento.

Como consecuencia de esta perspectiva, los jóvenes parecen cada vez más vedados a conseguir un trabajo digno, con certidumbre y estabilidad financiera. Sin embargo, las soluciones para afrontar ese contexto podrían surgir en breve.

Ante la crisis económica, se ha logrado que el sueño de muchos jóvenes evolucione desde la clásica visión de funcionario o empleado hacia la intención de poner en marcha nuevas ideas y proyectos que los lleven a organizar negocios propios. Las muestras de este fenómeno apenas despuntan, aunque lo hacen a pesar de los diversos signos que auguran un futuro negro e incierto para las juventudes.

Lejos de cumplir con los estándares del mercado

Instituciones supranacionales de todo tipo denuncian, cada vez con mayor vehemencia, algunos de los problemas que los jóvenes deben enfrentar en el intento por conseguir un empleo. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, hizo públicos algunos estudios al respecto del tema en los países de América Latina.

En el último de sus informes, esta organización reveló: “La investigación documenta un sistema educativo que ha mejorado en cobertura, pero no en calidad ni en herramientas que estimulen a los estudiantes a terminar sus estudios”. La afirmación se basa en la perspectiva del sector empresarial, la cual destaca que, en al menos 30 por ciento de ellas, se piensa que la formación recibida por los jóvenes de América Latina no es suficiente como para desempeñarse en el sector laboral existente en sus países.

Esto se debe a que tales empresas suelen dar gran valor a las llamadas “habilidades socioemocionales”. Ellas resumen cualidades personales, como la capacidad de relacionarse, la empatía, la cortesía y el compromiso; aunque, al mismo tiempo, esas empresas parecen dejar de valorar las destrezas asociadas con la técnica y el conocimiento.

Dentro del sitio web colombiano Portafolio se repara sobre este asunto: “En la investigación, las empresas, en promedio, dieron 55 puntos a este tipo de habilidades [cognitivas], frente a los 30 puntos otorgados a las destrezas de conocimiento. Cerca del 80 por ciento de las empresas dijeron que las destrezas más difíciles de encontrar son las que tienen que ver con el comportamiento”.

Desarrollar ‘nuevas habilidades’

Latinoamérica no es la única región del mundo que presenta estas problemáticas en relación con sus jóvenes. Distintas naciones de Europa y Asia apuntan exigencias similares para las nuevas generaciones que intenten hacerse de un lugar en el mercado laboral tradicional.

Por ejemplo, la Federación de Pequeños Negocios (FSB, por sus siglas en inglés), de Escocia, se enfrascó en un debate con el Comité de Educación y Cultura de Holyrood –un distrito de Edimburgo, la capital escocesa– con el fin de asegurarse que las escuelas de la zona “hagan lo necesario para que los jóvenes accedan al mundo laboral con las habilidades necesarias”.

Mary Goodman, líder de la FSB, destacó la falta de “habilidades suaves” entre las nuevas generaciones que se incorporan a trabajar. Del mismo modo que el BID, la Medición de Habilidades de los Empleados –una encuesta nacional realizada a todos los obreros escoceses– enfatizó que las juventudes carecen de habilidades interpersonales y comunicativas, consideradas como básicas para la resolución de problemas y el trabajo en equipo, según Goodman.

Aquí, sin embargo, se apunta al abismo creado entre los programas educativos que se imparten a este sector. Goodman dejó muy en claro que, entre la educación y el mundo laboral, “hay un golfo de distancia”. La FSB considera a ambos como mundos cerrados, puesto que son pocas las veces en que éstos voltean a conocerse entre sí. Por ello, la organización se plantea generar una mayor cooperación entre los profesionales y las escuelas de Holyrood, en un intento por modificar la perspectiva desfavorable sobre los jóvenes.

“Nimileuristas”

Por causa de las crisis económicas de los últimos años, los jóvenes observan disminuidas sus posibilidades de conseguir empleo. Ello resulta en la creación de perspectivas a futuro que, en ciertos casos, dan paso a la generación de aspiraciones consideradas como precarias hace tan sólo diez años.

En España, este es el caso del llamado ‘mileurismo’. El término, según el diario El País, surgió de una carta dirigida a la redacción del diario. La creadora del concepto, Carolina Alguacil, describía en ella al ‘mileurista’ como “un joven de 25 a 34 años, licenciado, bien preparado, que habla idiomas, tiene posgrados, másteres y cursillos. Normalmente iniciado en la hostelería, ha pasado grandes temporadas en trabajos no remunerados, llamados eufemísticamente becarios, prácticos (claro), trainings, etcétera”.

En general, este vocablo se emplea para definir a una persona que cuenta con un ingreso menor a los mil euros mensuales –alrededor de 16 mil 800 pesos–. No obstante, en menos de siete años, la evolución económica de esta nación europea ha dado paso a la creación de un término que resume el aumento en la precariedad de las condiciones que el mercado concede a los jóvenes: ‘nimileuristas’.

La reportera de El País, Carmen Pérez-Lanzac, apunta sobre ello:

Desde 2005 las perspectivas económicas han dado un vuelco. Ese año España crecía a un cómodo 3,6 por ciento y soñaba con entrar en el G8. […] Solo un puñado de iluminados —que después han dado cientos de entrevistas— supieron ver que se avecinaba un tsunami financiero, una enorme crisis que cuatro años después sigue tumbando fichas y que está dejando a Europa exhausta y políticamente malherida. Grecia sigue al borde del abismo. Portugal e Irlanda han tenido que ser rescatadas. Y España, ahogada por el paro, se zambulle de nuevo en la recesión con otros 30 mil millones en recortes encima de la mesa.

Si en 2005 la relación de jóvenes sin empleo rondaba el 20 por ciento, la crisis de la zona Euro ha provocado que, en el último año, esta cifra se incrementara al 50 por ciento. De este modo, la propia Carolina Alguacil reflexiona sobre el concepto que acuñó hace siete años: “Antes éramos mileuristas y aspirábamos a más. Ahora la aspiración es ganar mil euros”. Esa es la generación ‘nimileurista’, bautizada así por la redacción de El País.

La propia reportera explica que, debido a este fenómeno, las protestas estudiantiles en diversas partes de España, así como el movimiento del 15-M, vienen a ser un reflejo de la indignación que los jóvenes sienten ante las condiciones que deben enfrentar. La decepción sobre la modernidad viene a ser el motor de varios de esos movimientos sociales, protagonizados en su mayoría por el sector de la población española más afectado por la crisis financiera.

Ni siquiera aquellos que cuentan con una mejor preparación académica se salvan de sufrir el desempleo. El trabajo de Pérez-Lanzac recalca el hecho de que el 37 por ciento de los menores de 30 años que cuentan con un título universitario o superior son también parte de los miles de desempleados en esa nación. De la misma forma, en el caso de los jóvenes con trabajo, se apunta que la mayoría percibe, en promedio, cerca de 800 euros al mes –poco menos de 13 mil 500 pesos–.

Emprender como solución

Ante el descrédito y la falta de oportunidades, los jóvenes parecen obligados a buscar nuevos horizontes. Mediante el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas actuales, personas de todo el mundo fomentan entre sí la necesidad de autoemplearse mediante la creación de negocios propios.

Dentro de España, por ejemplo, destacan de manera paulatina los jóvenes que se deciden a emprender proyectos innovadores. Pau García-Milà, fundador y consejero delegado de EyeOS –una compañía renovadora en el desarrollo de “escritorios virtuales”–, suele ser citado como un caso paradigmático de este fenómeno, debido a las similitudes que su trayectoria guarda en relación a otros jóvenes empresarios en los Estados Unidos.

A los 18 años, García Milà creó su compañía. Triunfó a pesar de no contar con un título universitario o alguna especialidad de estudio. Seis años después, este joven fue reconocido por la empresa web TR35 Spain como el ‘Innovador del Año’, un premio que la organización concede a los creadores más importantes del mundo menores de 35 años.

Internet y las redes sociales se convierten cada vez más en las herramientas que los jóvenes aprovechan en su búsqueda de oportunidades laborales. Tal es el caso de algunos emprendedores españoles y alemanes que, en conjunto, dieron vida al sitio web floqq.com. A través de este lugar, se imparten cursos creados por diversos especialistas de todo el mundo, con el fin de enriquecer a los alumnos universitarios que demandan conocimientos específicos y prácticos no impartidos en las aulas.

En México, esta tendencia también comienza a observar sus primeros ejemplos. Asociaciones empresariales como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) o la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) han comenzado una serie de talleres y conferencias que pretenden generar interés en los jóvenes para la creación de nuevas empresas.

Del mismo modo, estas organizaciones brindan asesorías destinadas a guiar a los jóvenes emprendedores en la conformación de nuevos proyectos. El autoempleo se presenta como la solución más viable, opina Marisol Lugo Ayora, líder de la Comisión de Jóvenes Industriales de la Canacintra: “vincular, apoyar, asociar y guiar a los jóvenes industriales para que se abran camino en el mundo empresarial” es el objetivo que persiguen estas instituciones.

Cada vez son más las empresas que apoyan programas fomentadores de las prácticas emprendedoras. Los gobiernos estatales en México, o bien, fundaciones y organizaciones no gubernamentales comienzan a impulsar la ideología emprendedora en las nuevas generaciones. Dependencias como la Secretaría de la Juventud queretana (SEJUVEQ) otorgan becas y apoyos a diversos proyectos, con la intención de asistir al autoempleo y a la generación de nuevos proyectos y vacantes laborales para ese sector.

Además, los concursos que premian las ideas de los jóvenes abundan por diversas partes del país. La Secretaría de Educación Pública creó recientemente el ‘Certamen Emprendedores 2012’, así como un ‘Día del Emprendedor’, con el interés de crear espacios que fomenten la retroalimentación y fortalezcan los distintos proyectos emprendedores generados por los jóvenes. En específico, la SEP pretende impulsar y reconocer la cultura emprendedora y la capacidad innovadora los jóvenes universitarios.

Así, las vías de negocio continúan en crecimiento. Y son los jóvenes quienes impulsan esa progresión, apoyados cada vez en mayor medida por las instituciones que, en principio, se muestran preocupadas por su desarrollo en el futuro.