[Al compás de la ciudad] ¿Tú por quién vas a votar?

Al compás de la ciudad

¿Tú por quién vas a votar?

Gerardo Castillo Antúnez

@Geritzcuintle

voces@impetumexico.org

Los candidatos presidenciales presentan propuestas a la sociedad para obtener votos el día de las elecciones, dichas ideas y propuestas son las mismas cada seis años: disminuir la pobreza, aumentar el ingreso por familia, erradicar la violencia, generar empleo. ¿No es raro que cada seis años llegué un nuevo presidente y no cambie de raíz absolutamente nada?

70 años tuvieron que pasar para que en México existiera alternancia política, el libro La presidencia Imperial de Enrique Krauze relata cómo presidente a presidente desde Manuel Ávila Camacho hasta Carlos Salinas de Gortari, la visión de cada uno y como nunca lograron subsanar los problemas antes mencionados. Posteriormente continúo “la presidencia imperial” y en el año 2000 creímos que con la alternancia “algo cambiaría”, no fue así.

Hoy tenemos claramente dividido el panorama político en dos antiguas vertientes político-sociales que se disputan el poder, la izquierda y la derecha, ambos bandos con argumentos distintos, con diferentes caminos, pero dirigidos a la misma meta: el poder. Es como ver la misma batalla una y otra vez, repetir la misma película 77 veces, con los mismos peleadores, los mismos personajes, es como un remake de una película que se estrenó en la Revolución y que se reestrena cada seis años. Es una película que, en ocasiones modifica un poco el guion, que en ocasiones permite modificar un poco la trama e incluso aparecen nuevos personajes, pero siempre es el mismo final, la esencia se mantiene intacta.

Todos los candidatos proponen cambios, pero transformar al país no depende totalmente de México, existen elementos externos (crisis económica, medios de comunicación, problemas bélicos, inversión privada) que condicionan el funcionamiento de un Estado (y del mundo). Y hoy una reforma no basta para cambiar el rumbo. Existe un modelo económico que rige al planeta y que lo mantiene interconectado, una división internacional del trabajo que condiciona la vida económica, política y social de un país.

El supuesto voto libre está en tus manos, tú decides a quien “pasarle la bolita”, a candidatos de partidos políticos que no han cambiado absolutamente nada en el país y que sus ideologías no se contraponen unas con otras y que bien podrían formar un partido único, o votar por un candidato que promete el cambio con un discurso que tiene como fuerza motora de desarrollo la capacidad productiva del país (en especial el petróleo) y eliminar de un tajo la corrupción, y que de alguna manera pareciera proponer un futuro un poco más “amigable”.

Si a mí me preguntas, te diré que el sistema político está podrido y el tejido social está fracturado, los medios de comunicación hacen bien su trabajo, dividen y atacan a quien no convenga a sus intereses. Creo que para que se produzca un “cambio verdadero” es necesario que venga completamente de abajo, de la clase trabajadora, de los que se destruyen día a día para darle alimento a su familia, no de un político. Apoyo cualquier movimiento de protesta ante las estructuras de poder para mejorar las condiciones de vida, pero también soy firme creyente de que para producir un cambio masivo es necesario en primera instancia realizar un cambio individual.

La opinión expresada en esta columna es responsabilidad del autor.