[InclúyeT] Incertidumbre de una elección condenada… ¿a ti como te tocó?

InclúyeT

Incertidumbre de una elección condenada… ¿a ti como te tocó?

Paul Ibarra

@PaulIbarra06

voces@impetumexico.org

Era 1 de julio, la noche anterior había dormido poco, sin embargo desperté después de las seis y media para prepararme para la jornada. Pensaba en el vestido rojo con los tacones dorados, pero no quería llamar la atención, así que desarrugue la camisa morada, los jeans entubados, me peiné la ceja, tomé mi paquete electoral, de unos 10 kilos aproximadamente, y me dispuse a ejercer mi responsabilidad ciudadana. Dentro de la escuela donde se instalarían las urnas, decenas de personas ya esperaban su turno a mi arribo. El cielo nublado vislumbraba una posible lluvia que trataría de amedrentar a los y las electoras indecisos. Pasadas las ocho, mis compañeras y yo, tomamos los canceles, las urnas y comenzamos a armar el changarro.

Aquello parecía un mitin tricolor, por lo menos dos decenas de observadoras de ese partido se apoltronaban en donde podían. Eran amas de casa en su mayoría quienes tal vez con el dinero prometido se despreocuparían por lo menos una semana de la comida de sus descendientes.

Tras una pequeña discusión con un representante general del tricolor, por no permitir que sus personas se entrometieran en las decisiones de la casilla, declaré abierta la votación. La jornada transcurrió en calma, la lluvia fue escasa y la afluencia de votantes amplia. Por un instante recordé la noticia: apenas el 23 de junio, la comunidad LGBTTTI estábamos a la expectativa luego del atentado a la candidata a diputada federal, Diana Marroquín Bayardo, única mujer transexual que contendía por una curul, quien fue atacada a balazos por un grupo armado. Pudo escapar al arrojarse del auto en el que viajaba, resultando lesionada. Durante la jornada observé a una que otra comadre indiscreta como Yolanda y, por lo menos, dos en descaradas. Desconectado por casi 10 horas de las redes sociales las ansias recorrían mi mente. No conocía las encuestas de salida ni los datos preliminares. No había chateado con los “mayates” y me perdí la de “Madagascar”.

Mientras los medios anunciaban la ventaja de Peña Nieto, en mi casilla continuábamos escrutando los votos. Mi instinto de joto me decía que las cosas no estaban bien, ya rumores de habían llegado de los desmanes en las casillas especiales, de la compra de votos, del anuncio de Calderón, de la resignación de Josefina, de la expectativa de Andrés Manuel y de los ojos saltones de la “Gaviota” que ya veían a su marido portar la banda presidencial.

Pasadas las 10 de las noche terminamos de llenar las actas y de armar el paquete electoral que entregué en el IFE en punto de las 11. La odisea comenzaba. El bombardeo de las redes sociales era contundente, las televisoras comentaban la firma del pacto de civilidad, del respeto al voto, pedían disculpas por las encuestas infladas, tendenciosas pero eso sí contundentes.

Luego de monitorear un par de horas el PREP, de revisar varios videos, de leer los hash tags, dormí varias horas en espera de buenas nuevas. Desperté con un dolor de espalda terrible, estrago de la dura jornada anterior. Al enterarme del rotundo triunfo de Miguel Ángel Mancera en la ciudad de México y de escuchar que en su discurso de agradecimiento mencionara como una de sus prioridades el apoyo a las personas con preferencias sexuales diversas, un sentimiento de nostalgia empapo mi almohada por querer salir huyendo hacia la isla progresista del Distrito Federal. Pero el ceño se me resquebrajó al ver que el PREP otorgaba el 7% de ventaja al candidato de la derecha. Revisé el distrito IV de Tulancingo en Puebla, para conocer la posición de Diana Marroquín y no con mucho gusto, pero sí con orgullo pude observar que más de 27 mil personas votaron por una mujer transexual en ese sector del país que, aunque obtuvo la tercera posición en la elección, indica un avance gigantesco en lo que a inclusión se refiere.

Días antes, también nos habíamos enterado que era la primera vez que mujeres transexuales y transgénero votarían con su identidad legal reasignada gracias a las reformas en materia de identidad de género en el DF. Otra vez una sensación de nostalgia invadió mi cuerpo ya que en San Luis Potosí, sólo un distrito lo ganó la izquierda, por lo que el trabajo de cabildeo para poner en la agenda de la siguiente legislatura el tema de las reformas al código familiar para legalizar matrimonio universal, serán complicadas, ya que la mayoría en el congreso será conservadora, tradicionalista e intolerante a la diversidad.

Alguna vez Vargas Llosa dijo que “la incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar”, hoy vivimos esa incertidumbre. El buen Mario también dijo hace unos días que “si siguen las tendencias anunciadas hasta ahora, a partir de estas elecciones México habrá transitado de la dictadura perfecta a la democracia imperfecta”. Si luego de los cómputos distritales, de las impugnaciones, ratificaciones, conteos voto por voto, la tendencia no varía, tendremos un presidente CONSERVADOR, declarado por el mismo. Un presidente nuevo del viejo PRI, que tal vez no se eligió por dedazo ni por un fraude electoral cantado, pero sí por un mecanismo conocido por el PRI: la manipulación expedita del voto, la sofisticación en sus prácticas mercenarias para que por un monedero de cadena comercial con 500 pesos, una persona necesitada marcara una boleta a favor del PRI-PVEM.

Y si a alguien le quedaba duda, no soy borrego de nadie, no apoyo a ningún candidato (a), soy un disidente de este sistema corrupto, preferencial, déspota, criminal; un ciudadano, periodista y activista, que denuncia la inconsistencia de una elección que para nada fue ejemplar.

La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor