[La palabra informal] Mesianismo sexenal

La palabra informal

Mesianismo sexenal

Javier 9

@javier_nueve

voces@impetumexico.org

Ante las elecciones pasadas y las movilizaciones posteriores que se están realizando, me trae a la mente una pregunta muy peculiar como ciudadanos mexicanos ¿qué esperamos al elegir un presidente de la Republica?

Hace 250 años se llevó a cabo una concentración hecha por habitantes de México frente al palacio virreinal, ésta no era para protestar sino para suplicar que se detuviera la aplicación de un decreto del rey Carlos III. El virrey marqués de Lacroix increpó a los mexicanos desde el balcón del palacio: “… nacido sois para obedecer y callar, y no para opinar en los altos negocios de la republica”.[1]

Un pueblo tan dominado y reprimido es, por la lógica de la vida, fácil presa del caudillismo y del caciquismo. Por ello, parece imposible pensar en gobernantes demócratas en países donde aun hay esclavos y la mentalidad de las personas es aun infantil.

En general, el político mexicano es un logrero audaz y un exportador sin escrúpulos: anda detrás de sus propios intereses, no tras los de la comunidad. Pero cada pueblo tiene el gobierno y los gobernantes que merece y así se ha reflejado y admitido.

Ante nuestra “inteligencia social” tenemos movimientos sociales y revolucionarios como #Yosoy132, Morena, EZLN, etcétera. Movimientos que intentan o asemejan ser genuinos, verdaderos, incluso auténticos con tintes justicieros sociales y simplemente se pierden en el tiempo. Inocentemente se llega a pensar cada seis años que ahora sí va a llegar una especie de “elegido” con propuestas milagrosas donde por consecuencia resolverá los problemas de un país con más de 200 años de dificultades, aprietos, conflictos, apuros, peligros, dudas, crisis.

No importa si el señor Peña Nieto queda en la presidencia o si el señor AMLO logra impugnar estas pasadas elecciones, el problema no está en ellos al contrario, no son ni el problema ni la solución, nuestros problemas y nuestras respuestas están en nosotros mismos.

La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor.


[1] Mauro Rodríguez, Psicología del mexicano en el trabajo, p. 49.