[Elige la voz] Jóvenes mexicanos y el proceso electoral

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Jóvenes mexicanos y el proceso electoral

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Después de un proceso electoral intenso y con una serie de elementos que nos llevan a reflexionar si vamos por el camino correcto para afianzar la democracia en México, el trabajo que Elige viene realizando nos da un aporte que sin duda es un elemento clave para seguir el fortalecimiento democrático. Ese elemento es la participación política de las y los jóvenes en los espacios formales de toma de decisión. Desde el pasado mes de abril emprendimos un ejercicio de observación electoral que pretendía dar cuenta de cuáles son las condiciones que las y los jóvenes tenemos para acceder concretamente al Congreso federal. En el camino han surgido situaciones que fortalecen nuestra hipótesis de que la participación juvenil partidaria y no partidaria es un elemento indispensable para la democracia en México.

La idea fue poner por un lado la mirada en la conformación del Congreso federal, que se compone de 628 puestos o curules, 500 en la Cámara de Diputados y 128 en la de Senadores. Después de un arduo trabajo para acceder a la información de los 3,220 aspirantes a estos 628 puestos legislativos, hubo 456 candidaturas jóvenes representando solamente el 14.15%. De esas 456 candidatas y candidatos jóvenes, después del 1 de julio y basadas en los últimos resultados del PREP obtuvimos que ningún joven logrará acceder al Senado de la República y que sólo 22 jóvenes llegarán a un escaño en la Cámara de Diputados. De estos jóvenes hay 8 hombres y 14 mujeres, representando el 1.27% y el 2.23% respectivamente de los espacios a ocupar.

El siguiente elemento a mirar fueron las diversas formas en que las y los jóvenes mexicanos participan políticamente, sin duda el botón de muestra en este proceso electoral ha sido el movimiento #YoSoy132 que, si bien ha centrado sus demandas y cuestionamientos en la democratización de los medios, nos deja claro que esta democracia está mutilada si no se considera a la juventud como un actor estratégico para su desarrollo y fortalecimiento.

Las movilizaciones juveniles y estudiantiles marcaron un hito en el proceso electoral de este año, visibilizando demandas, exigencias, necesidades, voces, consensos y disensos. Sin embargo, vemos con gran preocupación que estas movilizaciones juveniles se vieron marcadas por violencia o ataques directos en 16 entidades de las 18 en donde tuvieron actividades alternas a movilizaciones.

Hicimos también un análisis de las plataformas políticas de la y los candidatos con la intención de identificar cuál es la perspectiva con la que los partidos políticos están mirando a las y los jóvenes. Al momento en que se realizó este análisis a partir de las plataformas ingresadas al IFE observamos, en primera instancia, que no existía un proyecto incluyente del grupo etario que representa a las juventudes. Esta situación no cambió diametralmente durante las campañas ni aún después del surgimiento del movimiento #YoSoy132 o cualquier otro, pues las propuestas y promesas derivaban en acciones concretas que no abordan una perspectiva integral e incluyente de las juventudes para una autonomía y desarrollo pleno como personas sujetas de derechos.

La democracia requiere demócratas, requiere participación, ciudadanía, intereses representados, respeto a la libertad, partidos políticos aptos, contrapesos al poder. El papel de la juventud es servir como ese contrapeso, contrapeso a los partidos, contrapeso al IFE, contrapeso a los medios de comunicación oficiales, contrapeso a la apatía que nos está acabando. La responsabilidad de nuestra generación es asumir los valores democráticos como propios, promover la participación política como el único camino para que las cosas cambien. Es necesaria una generación constituida por agentes, no por beneficiarios, una generación dispuesta a transformar valores, a asumir la democracia con todo lo que implica, si es que queremos democracia.

La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de la asociación autora.