[InclúyeT] Tu clóset: ¿abierto o cerrado? ¿Fuera o dentro?

 

InclúyeT

Tu clóset: ¿abierto o cerrado? ¿Fuera o dentro?

Paul Ibarra

@PaulIbarra06

voces@impetumexico.org

Antes que nada, quiero hacer una mención especial para una mujer que se nos adelantó en el camino. Una mujer que pasó la vida entera con la garganta entonada, lista para interpretar a José Alfredo, para clamarle a la Llorona le cubriera el frío. Chavela Vargas, ha trascendido en la historia como una guerrera indomable, luchadora empedernida y una disidente del destino. Descanse en paz, Chavela Vargas.

Esculcando entre la web, encontré una declaración de Chavela que me movió el tapete y que sirvió de base para escupirles el choro de esta ocasión:

“Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales… es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme” Chavela Vargas.

Es por y para ella que hoy reflexiono sobre un tema controversial: el clóset. Sí, el clóset. Ese armatoste que tan de moda está. Y es que si echamos un vistazo, hasta en los juegos olímpicos los destapes están a la orden del día. Y no, no fueron incidentales como el ocurrido a la sin par Margara Francisca. Deportistas como el australiano Matthew Mitcham, Edward Gal (Países Bajos), Lisa Raymond (Estados Unidos), Judith Arndt (Alemania), Seimone Augustus (Estados Unidos), Imke Duplitzer (Alemania), Megan Rapinoe (Estados Unidos), Marilyn Agliotti (Países Bajos), Maartje Paumen (Países Bajos), Natalie Cook (Australia), Alexandra Lacrabère (Francia), Jessica Landström (Suecia), Carole Peon (Francia) y Jessica Harrison (Francia) han expresado abiertamente su preferencia sexual con el objetivo de hacer visible a este sector de la sociedad. Incluso el australiano es defensor asiduo de los derechos LGBTTTI.

Pareciera que los gays estamos de moda. Si escuchas cualquier plática de chavita de 15 años hablan de gays: que si a Justin Bieber le gusta la masacuata, que si no, que si es muy machito, 2 de cada 4 charlas atañen a los gays o las lesbianas. Es como un efecto cascada provocado por los medios. Por ejemplo, la pareja gay, es la más exitosa de la serie Glee. En los comics, una pareja gay de los X-Men contrajeron matrimonio hace poco. El mismo Linterna Verde manifestó su gusto por los hombres. Hasta los televisos tienen un personaje gay que lucha por salir del clóset y enfrentar la homofobia del jefe en la telenovela de las 8.

¿El tabú se estará rompiendo? o los corporativos transnacionales han descubierto la mina de oro en la que se puede convertir la comunidad LGBTTTI asidua de espacios de convivencia, de un sentido de pertenencia que se aferra a los bares, antros y lugares de encuentro.

Otro caso particular es el de Mister Obama, quien ha creado otro efecto cascada alrededor de sus declaraciones en pro del matrimonio gay. Desde campañas de promoción con aportaciones millonarias, hasta detractores chuscos, como el pastor que anhela matar a los Muppets por promover la sodomía y la jotería entre los peluches.

Si bien parece gracioso, la homofobia permea el ambiente. La podemos oler a distancia, la sentimos como un lastre que nos mantiene a la expectativa. Si bien las cosas han mejorado, la salida del clóset de una persona no deja de ser un estigma que lo persigue hasta la muerte.

Hace días, alguien me cuestionó si era necesario salir del armario, el argumento fue que “los heterosexuales jamás dicen su orientación, no es necesario, por lo que nosotros, los gays, no tendríamos que estar gritándolo a los cuatro vientos”. Pensé varias veces en mi respuesta, no podía contradecirlo, en parte estaba de acuerdo con lo que había escuchado, sin embargo, no podía aceptar la aseveración.

Ser gay no es cosa fácil, y menos en un mundo buga. La frase suena trillada, pero tiene mucho de verdad. Los seres humanos  fuimos educados para ser bugas (heterosexuales que debíamos pensar en casarnos a los 20 y tener una familia feliz, con un perro, una camioneta y de ser posible una nana que cuide a los chamacos y chamacas). La familia, madre, padre y demás, generan expectativas por nosotros, nos otorgan un libro donde se nos dan instrucciones de todo lo que hay que hacer para ser parte del sistema, por supuesto también están estipulados los puntos que no debemos tocar, aquello que está prohibido. En ese texto, con letras rojitas, resaltado con marcatextos, está el no ser gay, lesbiana. Este libro tiene un peculiar nombre: destino. Sí, nuestra madre, nuestro padre, nos educaron con base en ese libro llamado destino. Nos llevan, según ellos, de la mano por el sendero del “bien”. Nos orientan de los “peligros”, nos aconsejan, nos provocan miedo a lo desconocido, al cambio, a lo diferente.

Por tal motivo, cuando algún niño descubre que le gusta su amigo con el que juega fútbol, cuando la niña siente atracción por su compañera de pupitre, o el niño le pide a Santa Claus una casa de muñecas en vez de una pista de carreras, los focos rojos se encienden de manera inmediata.

Salir del armario no es necesario si nunca se ha entrado en él. Si decides guardar dentro del ropero tus preferencias, estás en todo tu derecho, es parte de tu privacidad, si a ti no te causa ningún conflicto. Perocuando algo te oprime dentro del pecho y la necesidad de vomitar todo lo que sientes te golpea, es necesario que alguien te escuche. Salir del clóset es decidir abandonar el anonimato: cuando Gandhi dijo que lucharía por los derechos de la población hindú, dejó de ser un anónimo, para convertirse en lo que fue. Cuando Martin Luther King emprendió la lucha por los derechos de los y las afrodescendientes, abandonó el clóset para salir a protestar. Cuando un gay, una lesbiana, un bisexual, levantan la mano para expresar sus afectos, emprenderán un camino, vivirán respondiendo ante los cuestionamientos sociales. Al parecer inevitable, la cultura así lo ha manifestado hasta ahora.

Es por eso que resulta indispensable la generación de espacios favorables libres de homofobia, lesbofobia y transfobia. En otros países, en el mismo Distrito Federal, grupos de apoyo mutuo, para chavos gays, chicas lesbianas, transexuales y transgénero, funcionan como sitios para compartir experiencias en un ambiente neutro. De la misma manera, los grupos de madres, padres y familiares de personas gays, facilitan el tránsito de la familia hacia el nuevo orden social, aquel que acepta, AMA, vive y convive con personas diversas.

En San Luis Potosí, existe el Grupo de Apoyo Mutuo entre Familias Diversas. Si tienes hijos (as) o familiares gays, lesbianas o transgénero, acércate a ellos para que eso que a veces contemplas como “el fin del mundo”, se convierta en el “inicio de una nueva etapa de relación”. Aquí están sus datos: 4448 66 6378 y 4444 22 8496, apoyomutuo.familiasdiversas@gmail.com o por Facebook: Apoyo Mutuo Familias Diversas.

Además, se encuentra el grupo de reciente creación, Apoyo Mutuo para Chavos y Chavas gay, lesbianas y trans, el cual pretende generar espacios favorables de convivencia libres de discriminación y riesgos, para que las y los participantes intercambiarán experiencias de vida con el fin de propiciar su desarrollo humano. A este grupo lo puedes contactar a teléfono 4448503780, o al Facebook: https://www.facebook.com/GremioMgnz, correo: joveneslgbttti@gmail.com

La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor.