[ENTREVISTA]La lucha olímpica no debería remitir a máscaras: Wendoline Moreno

Foto: Gabriela Hernández

Gabriela Hernández

gabriela@impetumexico.org

Gloria Wendolline Moreno Sotelo es una chica de 22 años que practica lucha olímpica desde hace siete, cuando entró al plantel número 3 de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM. Se trata de una persona amable, de sonrisa fresca y con un perceptible acento norteño en su voz. Alta, sí, y fuerte también. Es segura y desenvuelta. Y cómo no serlo cuando cuenta con, aproximadamente, 28 medallas y 28 diplomas de reconocimiento por su participación en distintas competencias de su disciplina a nivel nacional e internacional.

Era una cadete precoz en la lucha. Al respecto, comenta:

-Mi primer campeonato lo gané cuando tenía 16 años. Fue la Olimpiada Nacional del 2006. Todas las demás tenían 18 años. Competí en una categoría mayor a mi edad.

“Y desde el 2006 no he perdido ningún año. Hasta este año que no competí por problemas personales.

Participó también en tres Olimpiadas Nacionales, menos en la del 2008 porque no se llevó a cabo ese año. En 2008 fue Seleccionada Nacional en categoría de adultos por primera vez. En 2009 participó por primera vez en unos Juegos Panamericano en Venezuela, Maracaibo. “Ahí obtuve el 6to lugar. Igual, todavía era (competencia) juvenil ese año”, especifica.

Y la lista de triunfos y participaciones sigue:

-En el 2009 también, a finales, participé en un Campeonato Panamericano de Juveniles en Guadalajara, aquí en México, y obtuve el tercer lugar. En ese Panamericano vinieron EUA, Canadá y Venezuela, que son potencias mundiales en lucha olímpica femenil.

“En el 2010 quedé campeona nacional, fui seleccionada nacional. Quedé quinto en el Campeonato Panamericano en Monterrey. Y, ese mismo año, fui a Juegos Centroamericanos y traje medalla de bronce. Siempre representé a la UNAM. Pero es a nivel internacional cuando te empiezas a dar cuenta de la diferencia de magnitudes entre una competencia local y una que es fuera.”

Menciona que su entrenador, Zaprian Petrov, fue quien la animó a intentar entrar a esa competencia.

-Siempre está buscando talento. Cada vez que empieza un año, busca gente para llevarlos a entrenar. Entonces, un día, de entre todos, me dijo a mí: “Pues vente a entrenar” y fui al día siguiente. Y ya no dejé de ir.

Su entrenador fue una gran motivación para ella.

-Fue entrenador de la Selección Nacional de Bulgaria. Vino a México a una competencia y le gustó el país, así que decidió venir a vivir acá.

“Era una persona exigente, pero no exigente gritón. Sino exigente amigo. Él te convencía de que podías hacer las cosas. Siempre fue un: “lo vas a hacer porque puedes”. Nunca nos exigió más de lo de que nuestro cuerpo podía.

“Él cambió la perspectiva que yo tenía de la competencia y de la vida.  No era sólo mi entrenador. Era también un compañero más del equipo.”

Sin embargo, a principios del año pasado, Petrov tuvo un accidente, así que Wendolline se quedó sin su guía. No obstante, eso no evitó que siguiera adelante:

-Tuve el apoyo de mis compañeros de equipo y del estado de Sonora para no quedarme fuera de la competencia. Así que me fui a entrenar allá.

Ella entró a este deporte porque lo consideraba muy divertido.

-El gimnasio era otro mundo.- recuerda. –Podía llegar a divertirme. Yo no me sentía comprometida con el deporte. Yo iba por gusto. Luego me hice de amigos. Y me gustó tanto que ya no podía faltar. Pero yo digo que fue más por el ambiente que se creaba en ese gimnasio.

“Se me hacía fácil nivelarme cuando iba a la prepa. Llevé buen promedio los tres años. Pero lo difícil fue en las concentraciones. Porque ahí sí descuidas o la escuela o los entrenamientos. Pero no te obligan a escoger uno sobre otro. Es tu decisión. Aunque lo padre de las concentraciones es que conoces a mucha gente y convives con ellos.”

Y, así como le ha brindado satisfacciones, victorias y tragos dulces, la lucha también le ha dado lecciones de vida:

-Te hace de un carácter competitivo. Y te da una pasividad emocional…una estabilidad. Cualquier deporte de combate te va a hacer así porque se trata de un deporte, no de una pelea y no debes de mostrar tus emociones al rival. Y eso lo puedes aplicar a tu vida cotidiana también.

De hecho, cuando está a punto de competir, dice sentirse segura de sí misma. No confiada, sino que va con la mentalidad de llevarse un primer lugar. No obstante, cuando se trata de una competencia muy importante, no puede evitar sentirse muy emocionada e incluso nerviosa.

-Me dan náuseas. Me siento sin fuerza. Siento mucha adrenalina, la boca se me seca. Creo que hasta se me sube la presión. Pero me pongo muy alegre y siento mucha emoción. Pero puedo decirte que, cuando ya estoy en el combate, no siento ni escucho nada. Sólo la voz de mi entrenador, de mi esquina y la respiración de mi rival. Oírla cansada me motiva a seguir adelante. Y me vuelvo muy agresiva.

Foto cortesía de Wendolline Moreno

Wendolline piensa que hace falta apoyo para esta disciplina:

-Como no es un deporte popular, no le dan tantos recursos como al voleibol o incluso como al hándbol. Y es que mucha gente piensa en lucha olímpica y de inmediato le vienen las máscaras (a la mente) cuando aquí se usan botas de lucha y un leotardo.

Aunque, acepta que este año se ha recibido más apoyo por la pronta llegada de los Juegos Panamericanos a Guadalajara en octubre próximo: “Pero, fácil, ha estado descuidado unos 12 o 15 años”, aclara.

Aún así, nunca le faltó el apoyo de la UNAM en esas etapas:

-(En clasificatorias Juegos Panamericanos de este año) La UNAM me habló, me buscó, preguntó si yo podía participar, pero tuve que decir que no podía por problemas personales.

Actualmente, estudia Turismo en una escuela particular porque, por las concentraciones, ya no le daba tiempo de estar en la Universidad:

-Dejé lo del pase reglamentado y terminando la prepa me metí a estudiar Turismo para que me diera tiempo. Pero lo dejé pausado porque, el año pasado, como fui a Juegos Centroamericanos, andaba de arriba para abajo. Creo que estuve en mi casa como 2 meses nada más.

Ella dice que vale la pena practicar este deporte porque es una grata experiencia.

-Es una experiencia muy divertida. Y es que te enfrentas a alguien que tiene una cabeza, un par de brazos, un par de pies: a final de cuentas, es alguien igual a ti. Y así como ellos desarrollan fortalezas, tú también puedes hacerlo. Además de que es muy apasionante cuando estás adentro. De verdad, vale la pena que intenten meterse.

  • Post to Facebook
  • Post to

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*